En plena lucha contra grandes obras
hidráulicas, que consideramos inútiles y de gran impacto ambiental, social y
económico, como son el embalse proyectado sobre el río Aragón en Biscarrués y
el recrecimiento de Yesa, en el río Gállego, es bueno gritar el “!Sí se puede¡.
Si no que se lo pregunten a los habitantes del valle del Ésera, que estos días están
de celebración por el aniversario de la desestimación del embalse de Lorenzo
Pardo, tras un periodo largo de movilizaciones. Este proyecto suponía la
destrucción de seis localidades y afecciones importantes a otras tantas.
Sin embargo, durante los 25 años que han
transcurrido desde esa fecha, los habitantes del valle de Esera, no han podido
descansar hasta fechas muy recientes, en su lucha contra los grandes embalses.
Al desestimar el Lorenzo Pardo, salió el proyecto de Comunet, y en menor medida
el de Arro, y que suponían de nuevo el peligro de inundación para varias
localidades. Estos proyectos también fueron desestimados, aunque resulta
curioso que en los listados oficiales, a los que ha tenido acceso Ecologistas
en Acción, de los proyectos en marcha por el Ministerio de Medio Ambiente en la Cuenca del Ebro, sigue
figurando el expediente de Comunet, como proyecto en marcha. Algún funcionario
debería pasar el “Tipp-Ex” sobre el listado, para adaptarlo a la realidad.
Como Alternativa a Comunet se planteó el
embalse de Santa Liestra, y vuelta a empezar (o a no parar) la lucha.
Finalmente la construcción del embalse de San Salvador a una cuota mayor de la
contemplada en el proyecto original, propuesta que ya realizó Ecologistas en
Acción a finales de la década de los ochenta, dentro del polígono de la
comunidad de regantes del Canal de Aragón y Cataluña y fuera del cauce del río,
aunque sigue suponiendo una degradación del mismo (y del Cinca) la importante nueva
captación de agua que será objeto, ha traído la relajación a todo el valle.
En total casi cuatro décadas de lucha y
movilización, pero con un objetivo conseguido, la no anegación de ninguna nueva
localidad de la Ribagorza
y del Sobrarbe por “un maldito pantano” (como dice la Ronda de Boltaña) y seguir
pudiendo disfrutar de las maravillas de los pocos tramos del río Ésera, que
pese a depender totalmente de la gestión abusiva de las hidroeléctricas,
podemos decir que mantienen unas condiciones mínimas aceptables de
conservación.
Para no pecar de demasiado optimistas, no
está de más decir que estos tramos del río se ven de nuevo amenazados por cuatro
proyectos hidroeléctricos que se encuentran en avanzado trámite administrativo,
pero esto será objeto de otra entrada en este blog. La lucha debe continuar…




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